Pedir ayuda no es fácil

Llamar por primera vez a un psicólogo cuesta. A veces cuesta más que el problema en sí, porque implica dos cosas incómodas: reconocer que algo no va bien, y aceptar que no vas a poder resolverlo tú solo. Las dos son culturalmente difíciles.

Vivimos en un entorno que premia parecer que todo está bajo control, y la terapia es justo lo contrario: entrar en un sitio y dejar de fingir.

Por eso hemos escrito este artículo. Para que si estás en ese momento de indecisión, tengas una idea clara de qué vas a encontrar antes de levantar el teléfono.

Cómo entendemos la psicología

No vemos la psicología como una lista de síntomas que hay que tratar. La mayoría de las cosas por las que la gente acude a consulta (ansiedad, bajo estado de ánimo, problemas de pareja, dificultades con los hijos, consumo, sensación de vacío) no son fallos individuales. Son respuestas razonables a entornos complejos, a historias familiares sin cerrar, a vidas que en algún momento dejaron de encajar con la persona que las está viviendo.

Eso no significa que no haya trabajo que hacer. Lo hay, y mucho. Significa que el trabajo no es “arreglar” algo que está roto. El trabajo es entender por qué ha aparecido lo que ha aparecido, qué te está diciendo, y qué cambios, internos y externos, lo hacen innecesario.

Cómo trabajamos

Combinamos terapia cognitivo-conductual con herramientas emocionales y sistémicas. En palabras normales: trabajamos con lo que piensas, con lo que sientes y con lo que pasa a tu alrededor, porque las tres cosas están conectadas y tratar solo una suele llevar a resultados parciales.

No seguimos un guion. Cada persona llega con una historia distinta y el tratamiento se ajusta a esa historia. Lo que sí se mantiene constante es:

  • Evidencia científica. Todo lo que hacemos está respaldado por la investigación psicológica actual. No tendencias, no pseudociencia, no técnicas de moda.
  • Honestidad. Te diremos lo que vemos. Con respeto, pero sin rodeos. No estamos aquí para decirte lo que quieres oír. Una terapia útil a veces es incómoda.
  • Tu ritmo. No hay un número mágico de sesiones. Hay personas que necesitan seis semanas, otras seis meses, otras más. Lo importante no es la duración, es que cada sesión aporte algo.

Quiénes somos

Somos Vicente Pérez Díaz (col. AO08585) e Isabel Agüera San Martín, psicólogos colegiados con consulta en el centro de Marbella.

Vicente lleva más de doce años trabajando en el ámbito de las adicciones, con formación y experiencia en centros especializados tanto en adultos como en adolescentes. Atiende terapia individual, familiar y de pareja, con un enfoque especialmente útil cuando el consumo, el malestar o la sensación de vacío forman parte del cuadro.

Isabel se dedica a la terapia integral de sexualidad: dificultades en el deseo, la respuesta sexual, la identidad, o los cambios vitales que afectan a la vida íntima. Un espacio donde se puede hablar de lo que en otros contextos no se habla.

Entre los dos cubrimos un rango amplio de situaciones: ansiedad, bajo estado de ánimo, estrés, problemas de pareja, duelo, autoestima, consumo, dificultades con los hijos, momentos de cambio personal.

Qué esperar en la primera sesión

La primera sesión es, sobre todo, para conocernos. Te escuchamos, te hacemos algunas preguntas para entender tu situación, y hablamos de qué podría ayudarte. No hay presión para volver, no hay letra pequeña, no tienes que contar toda tu vida en una hora.

Al salir de esa primera sesión tendrás una idea clara de tres cosas: qué crees tú que te está pasando, qué vemos nosotros, y qué camino te proponemos. A partir de ahí decides.

La consulta está en el centro de Marbella, en un espacio cómodo y discreto. También ofrecemos sesiones online si la agenda o la distancia lo requieren.

Lo que no encontrarás aquí

Conviene también ser claros sobre lo que no hacemos, porque a veces la gente llega con expectativas que conviene ajustar:

  • No prometemos resultados rápidos. La terapia efectiva lleva tiempo. El que te promete una transformación en tres sesiones, probablemente no te está ayudando.
  • No damos consejos genéricos de autoayuda. “Piensa en positivo”, “tú puedes”, “cada día es una oportunidad” no son intervenciones terapéuticas, son ruido.
  • No hacemos coaching ni desarrollo personal. Somos psicólogos colegiados con formación universitaria reglada. La diferencia con el coaching no es semántica, es metodológica y formativa.
  • No tratamos el síntoma sin mirar el contexto. Si vienes con ansiedad, no te vamos a dar técnicas de respiración y mandarte a casa. Vamos a intentar entender por qué ha aparecido.

¿Y ahora qué?

Si llevas días pensando en llamar, probablemente esta es tu señal. No necesitas un diagnóstico, ni saber exactamente qué te pasa, ni tener un plan claro. Solo necesitas estar dispuesto a mirar.